Tresor Berlín, lo que tu ojo solo podrá ver

¿Quién no ha intentado entrar siendo menor de edad a lugares donde no les está permitido? Esos nervios que provocan la pregunta: ¿Entraré o no entraré? Es quizá lo que ocurre en el momento que llegas a la fila de Tresor.
En plena lluvia, con las temperatura rozando el bajo cero, comienzan las dudas respecto al código de vestimenta, idioma, nacionalidad y sobre todo, al tiempo que permanecerás ahí hasta que llegues a la entrada.

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#TresorBerlin // 1996

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Durante ese largo periodo de tiempo, ves todo tipo de cosas. Gente tirando bandera blanca, debido a la lentitud de la cola. Otros, salen malhumorados por haberles sido rechazada la entrada. Siempre queda el más pillo, quien trata de colarse detrás de otro grupo de personas, con la intención de dejar atrás la cola. Por último, quedamos los que respetamos la cola, aguantamos el chaparrón y nos llenamos de fe en el momento que llegamos a las 2 vallas que dividen la entrada al recinto.

Una vez ahí, hay muchísimas teorías respecto a como entrar. Vestir de negro, no dar el cante, saber inglés o alemán e incluso conocer el line up completo del día del evento. Estas 2 últimas, en nuestro caso, fueron las correctas, ya que las 2 únicas preguntas fueron si hablábamos aleman y si sabíamos el line up, además de si era nuestra primera vez en Tresor. De haberlo memorizado tantas veces durante las 2 horas que pasamos en la cola, nos salió del tirón y logramos entrar. Respecto a la entrada, no nos recibiría Sven Marquardt como en Berghain, si no que fue una chica aparentemente amable la que nos invitó a pasar.

Ya dentro, son 3 fases las que tienes que pasar para entrar. La primera, tan conocida de lugares como Tresor o Berghain, es tapar todas las cámaras del móvil por pegatinas negras de modo que no podamos fotografiar o grabar nada. Bien es cierto que nos hubiera gustado poder llevarnos algún video o alguna foto, también aprobamos esta acción, ya que hay que conservar el mito de este lugar. De conocerlo completamente, perdería el factor sorpresa y quizá lo veríamos de otra manera.

La segunda y la tercera son idénticas a cualquier club, cacheo y pago. Las entradas suelen estar en torno a unos 10-15 euros según el día a elegir. El modo de identificar la entrada es con un número en la muñeca. Respecto al guardarropa, está nada más entrar al bunker y por 1,5 podrás dejar tu abrigo. Nosotros tratamos de llevarnos el resguardo pero no se nos permitió.

Tresor se divide en 2 salas, la primera planta en la que mayormente suena house y el sótano, del que vamos a hablar más profundamente, en la que suena techno más tirando al acid y oscuro. En cuanto a la primera planta, podrás encontrar además de la pista de baile, una zona de descanso en la que poder relajarte.

Hablemos del sótano como una atmósfera impresionante. En algún momento, no ves ni siquiera a tu compañero que está a 1 paso de ti, debido a todo el humo que suelta juntos a los lasers y los focos. Esa ambientación a una carcel antigua, con el dj pinchando atrás de los barrotes, donde las salidas de los lados tan solo las verás si te adentrás en ellas es una maravilla. La calidad del sonido es espectacular, retumba todo el lugar sin perder ni un ápice de calidad.

Al fondo del todo encontrarás una sala totalmente a oscuras por la que podrás entrar por unas puertas abatibles más que parecidas a las del lejano oeste. ¿Qué encontramos ahí? Os dejamos con la curiosidad, pero posiblemente os hagáis a la idea.
Podrás acceder de una sala a otra por medio de las escaleras, a las que llegarás por un tunel que se ilumina de lado a lado por medio de chispazos. En él, encontrarás dibujos en las paredes acciendo referencias a otras culturas más antiguas.

Si eres de los que es incapaz de bailar sin una cerveza en la mano, estás de enhorabuena. Los precios en barra son bastante asequibles. Cervezas a 4 euros, chupitos a 3 y copas entre los 7 y 9 euros (bien cargadas, por cierto). Por cada cerveza, se te da un token que, de llevar la cerveza vacía, se te devolverán 0,5. Nosotros decidimos quedarnos con el token, ya que es de lo poco que te podías llevar de recuerdo.

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Así son los tokens que podrás encontrar en Tresor.

Desde el lado personal, describir la asistencia a este lugar como una experiencia brutal, y peculiar a la vez. No encontrarás lo que en otros clubs ni quizá sientas la música de la misma manera. La gente va a su rollo, por su cabeza solo pasa música. Es posible que no seas del lado del techno y que ese día bailes como si el techno hubiese corrido por tus venas desde hace 10 años. El lugar en el que estás te «obliga». Es la atmósfera, te engancha. Siempre diré que no hay género de la música electrónica que no te guste, hay que encontrar el lugar donde descubrirlo. Y sí, Tresor es uno de esos lugares.

Acerca de Erik

Un verano de 2014 me preguntaba como sería un festival de música electrónica y 5 años después, me pregunto que sería de mi sin un festival así regularmente. 

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